Porque me enseñaste a
hacer cosas
que yo no creía que podía,
porque aprendí cosas que
no sabía,
y me hiciste saber cosas
que sentía;
porque pude aprender hasta
cuando dormías,
porque pudiste rescatarme
cuando me moría;
porque moriste con una
mirada mía;
porque me encontraste
cuando me perdía;
porque te perdiste dentro
de mi vida;
porque mi alma a gritos te
pedía,
cuando tu boca mi nombre
repetía;
porque con tu tristeza mi
corazón sufría
y me desespero al oírte
deprimida;
porque seguía pensando en
vos,
mientras mi mundo se
partía;
porque plantaste mi Cala,
para colorear mis días;
porque la luz de tu sonrisa
me ilumina la oscuridad
vacía,
y el calor de tú mirada
me cubre de la noche fría;
por todos estos motivos
y muchos más, todavía
es que puedo asegurarte que
no soy poeta,
pero vos, sí sos poesía.-
No hay comentarios:
Publicar un comentario