Como un tajo perfecto, el
horizonte, separa la tierra del cielo.
Mi sombra se burla de mi,
en el día, y en la noche me abandona.
Creo que, por mis pecados,
Dios aun no me perdona,
y deja que el olvido me
siga cubriendo con su velo.-
El granizo y la lluvia, a
veces, golpean con furia mi piel,
aprovecho esos momentos
para mezclar el agua con el llanto.
También oculto mi angustia
con mi ira, como un manto,
y te escribo y digo cosas
dulces mientras me trago la hiel.
Con los pies ensangrentados
camino por el hirviente pedregullo.
Los labios hinchados, se
rajan con el fuerte viento seco.
Y un “te amo” de tu voz
resuena, en mis oídos, como un eco,
mientras sueño con morir
en un abrazo tuyo.-
No hay comentarios:
Publicar un comentario