sábado, 2 de febrero de 2019

INMORTAL


El viejo violinista, en un estuche, guardó su instrumento.

Sus temblorosas manos ya no le arrancaban armoniosas melodías.

Y eran solo hermosos recuerdos aquellos momentos,

en que, con su música, sus sentimientos transmitía.-


Así como el maestro recuerda cuando fue un gran hombre,

así como su violín se encuentra celosamente guardado,

así recordaré, durante todos los tiempos, tú nombre,

y así tú amor, en mi corazón, llevaré acunado.-


Y cuando el genio deje de existir, su alma no se irá,

quedará dormida enredada entre el arco y las cuerdas.

Lo mismo sucederá conmigo, pues solo mi cuerpo morirá,

y mi alma estará a tú lado, si es que aun me recuerdas.-


SUEÑO.-



Como un tajo perfecto, el horizonte, separa la tierra del cielo.

Mi sombra se burla de mi, en el día, y en la noche me abandona.

Creo que, por mis pecados, Dios aun no me perdona,

y deja que el olvido me siga cubriendo con su velo.-


El granizo y la lluvia, a veces, golpean con furia mi piel,

aprovecho esos momentos para mezclar el agua con el llanto.

También oculto mi angustia con mi ira, como un manto,

y te escribo y digo cosas dulces mientras me trago la hiel.


Con los pies ensangrentados camino por el hirviente pedregullo.

Los labios hinchados, se rajan con el fuerte viento seco.

Y un “te amo” de tu voz resuena, en mis oídos, como un eco,

mientras sueño con morir en un abrazo tuyo.-

POESÍA


Porque me enseñaste a hacer cosas

que yo no creía que podía,

porque aprendí cosas que no sabía,

y me hiciste saber cosas que sentía;

porque pude aprender hasta cuando dormías,

porque pudiste rescatarme cuando me moría;

porque moriste con una mirada mía;

porque me encontraste cuando me perdía;

porque te perdiste dentro de mi vida;

porque mi alma a gritos te pedía,

cuando tu boca mi nombre repetía;

porque con tu tristeza mi corazón sufría

y me desespero al oírte deprimida;

porque seguía pensando en vos,

mientras mi mundo se partía;

porque plantaste mi Cala,

para colorear mis días;

porque la luz de tu sonrisa

me ilumina la oscuridad vacía,

y el calor de tú mirada

me cubre de la noche fría;

por todos estos motivos

y muchos más, todavía

es que puedo asegurarte que no soy poeta,

pero vos, sí sos poesía.-

ELLA.-


Hondos suspiros que se desflecan enjaulados,

cenizas de una gran historia que ya no arde,

corazón que, solo de su memoria hace alarde,

recordando días que se hundieron amarrados.-



Ojos secos que ruedan en cada ángulo del techo,

caricia que, con mal pulso en el aire se dibuja,

beso que vuela y estalla como una débil burbuja,

provocando un calambre en el centro del pecho.-



Sonrisas perdida en los recovecos de la oreja,

entregan dulzura a recuerdos de amargo sabor,

y a sueños que se repiten causando hondo dolor,

donde no puedo evitar ver como veloz se aleja.-



Tarareo aquella canción que su voz iluminara.-

Y esperando su mensaje, a mi teléfono hipnotizo.

Añoro las galletitas que, sin dulce, ella no quiso.-

y ocurre esto cuando estoy todo un día sin CHIARA.-

VACÍO



Tengo la mirada perdida

y mi espalda está doblada.

Tengo abierta todas las heridas,

y mi cruz es muy pesada.-


Trato de sujetarme a la vida,

pero caigo en una fosa cavada,

trato de gritar mi agonía,

pero de mi boca no sale nada.-


Los golpes que recibo

dejan marcas en mi carne.

Terrible habrá sido el motivo

que tan grandes castigos deben darme.-


Ya no puedo ver nada,

mis ojos se nublan con el llanto.

De sangre dejé la calle marcada,

y tiño mi rostro en un lienzo blanco.-


El camino se hace largo,

y cada latigazo es certero.

Solo siento un gusto amargo,

y con desesperación mi fin espero.-


Creyendo que, justamente, manejaba la razón,

el destino, una mejilla me besa.

Me pone tres cavos en el corazón,

y una corona de espinas en la cabeza.-


Desde mi cruz veo caer la tarde,

las tinieblas cubren a un sol dorado,

y un susurro en mi garganta arde…

Madre… ¿por qué me has abandonado?