domingo, 23 de octubre de 2011

INFINITO DESIERTO DE TELAS.-

Infinito desierto de telas con empinadas ondulaciones y pliegues,

Donde mueren los sueños y la soledad se transforma en castigo,

En donde no existe oasis, manantiales o Dios a quien le ruegues.

Y de ese tormento, el sordo y frágil silencio, es el único testigo.


Fantasmales sábanas que no solo cubren a este hombre del frío,

Que lo enredan cuando sueña despierto y cuando sufre dormido,

A veces lo hace sentir un árbol que se seca estando lejos del río,

Y otras, un gorrión que el viento furioso lo ha arrojado del nido.


Es difícil de describírselo a alguien que aún no lo ha padecido,

Hasta es difícil contárselo a quien llamamos, un buen amigo,

No existe temor semejante, ni tampoco existe dolor parecido.

Y lo hubiese podido describir si no hubieras dormido conmigo.

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