
Frente a mis ojos el mundo rápidamente se derrumba.
Las lágrimas les dan otros brillos a sus hermosos ojos.
Volcó toda su tristeza sobre la fría tumba,
Y antes de retirarse dejó solo dos claveles rojos.
Muerdo el grito de su nombre que me quemó la garganta,
A la vez que contemplo como su silueta se desdibuja a lo lejos.
Miro una bandada de sueños que lento vuelo levanta,
Mientras llega un manojo de muchos recuerdos viejos.
No sé cuánto sea la espera para verla a ella regresar.
Quiero que las arenas del reloj caigan en forma más rápida,
Para que vuelva con sus flores junto a esa piedra a rezar,
Y lo hará porque mi nombre está grabado en la lápida.
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