Vi pasar toda mi larga vida en un breve e implacable instante,
Cuando, luego de tantas palabras, en el silencio coincidimos,
Olvidando aquello que creía impostergablemente importante,
Fingimos demencia tomando mucho más de lo que cedimos.
Acompañamos a ese silencio con una infinita y firme mirada,
Que hizo que en ese instante me olvidara hasta de mi nombre,
Se convirtió la joven en la más dulce y hermosa mujer soñada,
Y transformó en un niño pequeño a ese sorprendido hombre.
Aferrados a nuestras ganas buscamos a nuestro complemento,
No pudimos pensar en nada más que en la historia que nos toca,
Me entregaste en un suspiro todos los más puros sentimientos,
Y me quitaste hasta el aliento en cuanto me mordiste la boca.
Desnudamos a nuestras almas y de caricias las abrigamos.
Le pusimos, al tiempo, un ancla pesada y alas a esta pasión.
Nos burlamos de la razón y con mis locuras la castigamos.
Y escribiste en mis partituras tristes tus carcajadas como canción.
No hay comentarios:
Publicar un comentario