Hoy lentamente desperté de mi larga tristeza.-
Me pareció haber estado en un sueño profundo.-
Veo a través de la ventana y el sol me da su tibieza,
y encuentro mi lugar en este inmenso mundo.-
Una fina cortina de rocío bendijo todo el jardín,
y decoró a la tela de araña con gotas de cristales,
la madre selva, enamorada trepa por el tronco de un jazmín,
porque ya la han herido las espinas de los rosales.-
Un árbol de tilo se eleva tiñendo el suelo con su sombra,
mientras sus hojas lo abanican con suave movimiento.-
Una madre gorrión que a sus pichones a gritos nombra,
ya que estos no quieren volar temiéndole al fuerte viento.-
Las tiernas hojas del limonero alimentan a las orugas,
las que irán a dar al buche de un benteveo de pecho dorado,
y un sapo que orgulloso soporta el peso de sus verrugas,
burlándose del andar de un caracol despreocupado.-
Si siempre estuvo aquí ¿por qué no pude verlo antes?
me preguntaba cuando escuché la hermosa vos de una dama.-
Al girarme, la pálida mujer me abrazó como si fuéramos amantes,
y entendí todo al ver mi cuerpo aun tendido en la cama.-
La sonriente mujer tomó mis manos dándome su consuelo,
mientras la angustia me sumergía en un frio abismo.-
Una lágrima resignada nace para estrellarse en el suelo.-
Ahora sé que toda una vida estuve encerrado en mi mismo.-
No hay comentarios:
Publicar un comentario